
Tenía once años cuando aprendí a tocar guitarra. El trato con mi tío fue; "aprendes a tocar la de palo y te doy plata para que te compres una eléctrica". Nunca pensé en algo usado, pero así es la vida. Como era tan inocente llegaba a ser huevón, me casé con la primera opción que vi en "El Rastro" y la compré. El dueño la había usado mucho tiempo, en el colegio tuvo una banda y se lucía con la guitarra. "Toqué en festivales escolares y la guitarra jamás me falló". En el tiempo de la compra, el dueño se encontraba estudiando Derecho, y me recomendó tratar la música como un "hobbie", ya que en Chile no habían oportunidades para llegar a ser reconocido.
Han pasado casi diez años, la guitarra ahora es chatarra, me di cuenta que no tiene marca, probablemente la hizo un carcelero, y sumando, debe tener más de veinte años. Recuerdo que era negra entera. Yo la compré sin pensar porque de lejos se parecía a una que usaba "Head" de Korn, y para hacerla más idéntica, lijé toda la parte trasera del mástil y apliqué barniz suave. El trabajo complicado, significaba sacar las cuerdas, el mástil y sobre todo hacerlo a escondidas de mis padres, nadie podía sospechar que estaba desarmando el regalo hecho por mi tío. Pasado un tiempo, mi papá culpó a la guitarra por mi bajo rendimiento escolar, ahora no podía tocar hasta que subiera las notas. Nunca logré superarme en el colegio, y creo que no usar la guitarra me hizo mal. Digo mal, porque mi abuelo es guitarrista e injustamente, a pesar de mi castigo, él podía tocarla. Ver que usaban mi guitarra y sin yo poder tocar ni un mísero acorde me dolía. Mi abuelo tenía largas las uñas de la mano izquierda, con la que se sujeta el mástil, y al hacer los acordes raspaba la pintura. Yo observaba de lejos y más me enrabiaba, esperando que se aburrieran de tocar para ir a revisarla. Un día decidí pintarla otra vez para tapar las fisuras hechas por mi abuelo. Con pintura negra y brocha lo hice una vez más. Pinté la parte delantera del mástil y le apliqué muchas capas. La dejé lista para que mi abuelo siguiera tocando por mí. Ya en vacaciones de verano, sin el castigo, tocaba con unos amigos que vivían cerca de mi casa, fueron los mejores momentos de la guitarra. En ese tiempo creo que se originó mi escoliosis, como era una guitarra antigua, su peso no se comparaba con las "plumas" que se usan ahora. De vuelta al periodo escolar se repitió la historia, y para poder tocar me metí al taller de bandas del colegio. Aunque no tocaba con mi guitarra, fueron los mejores meses junto a mis amigos y la música.
La enfermedad de la guitarra se desató cuando la pedí como un gran favor a mi padre para usarla en una presentación del colegio. En mi casa, en el ensayo previo al evento, el puente se partió. De rabia fui a buscar el corta uñas y corté una a una las cuerdas :) Después de éso, muchos puentes pasaron por la chatarra, pero nunca volvió a ser la misma. Como no la podía ocupar, comencé a prestarla a cualquiera que me la pidiera. Mis amigos la arreglaron a medias y la usaban para una banda a la que no pude entrar. Finalmente me la entregaron mala y tal como llegó ese día, está ahora.
Ahora no tiene dónde caer muerta, por eso lo mejor es que muera destruida. Ojalá de un azote como los que daba Kurt...
¿Aguien se anima?







